En los últimos dos años, la industria tecnológica ha presenciado una euforia sin precedentes. La narrativa dominante prometía que la IA generativa automatizaría hasta el 75% del código en producción, reduciendo los ciclos de desarrollo a una fracción de su tiempo. Sin embargo, al disiparse el humo del hype, la realidad operativa ha comenzado a imponerse. Un reciente análisis del MIT arroja una estadística demoledora: solo el 5% de los proyectos de adopción de IA en desarrollo de software han alcanzado el éxito esperado.