El crecimiento económico, ese motor perenne de las estrategias de desarrollo global, a menudo se celebra como un fin en sí mismo. Sin embargo, la ciencia de datos aplicada a las dinámicas urbanas en México revela una verdad incómoda: el auge productivo de las metrópolis más sofisticadas no solo coexiste con la segregación por ingresos, sino que parece impulsarla. Una investigación académica reciente, gestada en la confluencia de la política pública, la ingeniería y la data science, ha cartografiado esta paradoja con una granularidad sin precedentes.