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Desarrollando Nuevos Talentos con Software Libre

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Al imaginar los talentos del software libre en México, podemos pensar en una serie de vacas sagradas que tuvieron la fortuna de ser contemporáneos del “oh, todopoderoso” Miguel de Icaza,  estrella más grande del movimiento en nuestro país. También podemos pensar en aquellos que organizan tantos congresos anuales de software libre por separado, en lugar de trabajar en equipo para realizar un solo evento de mayores dimensiones y alcance. No, para mí, el verdadero talento del software libre en nuestro país no está ahí. Son mucho más jóvenes, tanto, que ni siquiera están en las universidades, están en las preparatorias. Esto permite que su principal interés todavía sea aprender, y no el tener una “carrera”. Esta visión difiere de aquella en la que han caído muchos de nuestros universitarios, que tan solo ven la tecnología como la manera mas rápida de llegar a ser dueños de su propia empresa evasora de impuestos. En cambio, estos jóvenes aún no quieren saber lo que valen. Simplemente desean una oportunidad de aplicar su talento y pasión por el software, en proyectos interesantes, que tengan algún beneficio social, sin más paga que la satisfacción de saber que están contribuyendo a cambiar el mundo.

Sé que al leer estas líneas, probablemente pensarán que esto es imposible en nuestro país. Lo mismo afirmaba el director de una organización sin fines de lucro, cuando le sugerí apoyarse en un programa de voluntarios que le desarrollara su sitio web. Su respuesta fue: “por favor, estamos en México, aquí no existen voluntarios...”. Vivimos en el México que somos capaces de ver y de imaginar.

Me considero muy afortunado de haber conocido hace ya un par de años a dos grupos que muestran claramente lo que pueden hacer los jóvenes. El primero son tres chavos: Luis, Julio y Vicente, conocidos como LEIS (Laboratorio Experimental de Informática Social). Dicho proyecto fue creado por Jesús Polito Olvera, director de la carrera de Técnico Programador en la  vocacional No. 9 del Poli (la famosa “Juan de Dios Batiz”). Su propósito era ver qué pasaba cuando los estudiantes de programación más talentosos eran expuestos a las necesidades del sector no lucrativo. El proyecto inicial ya terminó, y los resultados excedieron por mucho las expectativas. El LEIS continua activo. No tienen oficinas, no tienen financiamiento, pero sí tienen una buena red de contactos que constantemente los expone a proyectos donde pueden cada día aprender más, resolviéndole problemas a terceros; que nosotros, los “ilustres” profesionales de la informática, ignoramos, porque no hay dinero involucrado, y porque estamos muy ocupados peleándonos por los 20 proyectos corporativos más grandes del país.

El otro grupo, aún más sui-generis, es Icenet-X. Este es un grupo de jóvenes “ex-hackers”, todos de menos de 20 años. Gaper, Brio y Ayzax, tres de sus principales miembros, son ya muy conocidos en el circuito universitario. Se han dado a la tarea de llegar a los muy jóvenes como ellos, y hacerles ver que, usar software libre es mucho más que una forma de no pagar licencias a la empresa de las ventanas, sino que es una completa filosofía de vida, que puede lograr que cada quien sea independiente y autosustentable.

Tanto Icenet-X como LEIS, tienen sus particularidades. Sin embargo, ambos han elegido bajar el movimiento del software libre de los cielos de las vacas sagradas, a nuestras secundarias. Así que la pregunta es, ¿qué estamos haciendo nosotros, los experimentados, por ayudar a las nuevas generaciones?

Es aquí donde creo que podemos hacer algo dentro de nuestras organizaciones. La propuesta es muy sencilla: abandonemos el degradante modelo de los “becarios” para introducir a nuevas personas a nuestras empresas, y en su lugar iniciemos proyectos de tecnología social, como una forma más efectiva de reclutamiento. Es decir, realicemos proyectos de tecnología aplicada a beneficio social, involucrando a jóvenes voluntarios para la ejecución de dichos proyectos.

La propuesta que he visto funcionando en varios lugares, requiere de los prerequisitos:

  • Compromiso social de la organización: debemos entender que somos la elite informática de este país. Estamos muy por encima de la enorme brecha digital que cada vez se ensancha más en nuestro país. Tenemos una responsabilidad con México, de hacer lo que podamos para ayudar con lo que mejor sabemos hacer. Como dice la trillada frase: “con gran poder, viene gran responsabilidad”.
  • Compromiso con los voluntarios: ¿si el dinero no es lo que buscan, entonces qué buscan estos jóvenes? La respuesta es sencilla: experiencia y un muy buen ejemplo. Compartamos con ellos nuestra experiencia y démosles un ejemplo de cómo ser excelentes profesionistas, lideres y personas. Esta es nuestra verdadera oportunidad de sembrar semillas de la mejor calidad para nuestra industria.
  • Liderazgo efectivo: todo proyecto requiere de un buen liderazgo, y el mejor liderazgo es el que enseña a ser proactivo y autodirigido. En estos proyectos tenemos un entorno muy diferente al de nuestros clientes, y podemos aplicar todas esas prácticas innovadoras sobre las que hemos leído, pero no hemos podido aplicar. Quién sabe, a lo mejor hasta nuestros proyectos comerciales se benefician de lo que aprendamos.

Los invito a que se den oportunidad de probar este sencillo modelo de detectar y apoyar nuevos talentos. Los jóvenes, la industria, y el país lo necesitan.

Bio

Emilio Osorio colabora actualmente como Consultor Asociado para Sun Microsystems México. Ha trabajado en desarrollos basados en Java desde 1996 y actualmente se dedica a ayudar a equipos de desarrollo a aprovechar las ventajas del Software Libre y los métodos ágiles en sus organizaciones. Ferviente entusiasta de la aplicación social de la tecnología, a ultimas fechas esta involucrado con Organizaciones de la Sociedad Civil. Emilio estará encantado de recibir sus comentarios y quejas en http://tecnonirvana.org/ y en  oemilio@tecnonirvana.org