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¿Sabemos qué Necesitan los Emprendedores?

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Nota del editor: Este artículo fue originalmente escrito en enero 2015 y por lo tanto se enfoca en “el inicio de año”. Por cuestiones ajenas al autor el artículo se está publicando en mayo, pero se mantiene igual de relevante.

Mientras estás leyendo esta nota, el precio del petróleo nos juega una mala pasada, anuncian otro recorte en Pemex y quizás el tercer recorte federal. Te preguntas ¿en qué mes fue el "Mexican Moment"? y ¿por qué parece tan lejano?

Aún se escucha el eco de los grandes anuncios sobre reformas y todavía nos agobia el vacío que dejan miles de líneas borradas en archivos de Excel, como un pequeño hipo en la pantalla, mientras se ajustan las previsiones de crecimiento en grandes despachos.

Muchos ensayan esas frases trilladas que son mitad resignación, mitad refugio. Que así somos, que “puespaquésiyaves”, etc. Otros simplemente se levantan y comienzan otro día de mucho trabajo, paga insuficiente y pocas probabilidades de éxito. Como ayer, como mañana.

Los emprendedores mexicanos, por necedad o virtud, llevan años librando batallas que harían renunciar a Sísifo. Con un sistema financiero ausente, capital "de riesgo" conservador hasta el paroxismo, educación de otro siglo, burocracia Kafkiana y ni empecemos a hablar de las políticas federales "pro-emprendimiento", estos Quijotes me hacen parafrasear aquella declaración de Jurassic Park: "entrepreneurship finds a way".

Como contrapartida, ese medio ácido no impide que cada tanto escuchemos de grandes operaciones, como la venta de SinDelantal.mx a Just Eat, por más de 20 millones de dólares según TechCrunch (tcrn.ch/1FS7Y1O), o la adquisición de Aventones por BlaBlaCar.

Por supuesto que estamos lejos de las valuaciones "billonarias" de los Uber, Alibaba y Facebook del mundo, pero que eso no nos opaque la perspectiva: tenemos un nivel más que saludable de energía emprendedora que debemos encauzar y favorecer para establecer éxitos, repetirlos, exportarlos e inspirar a nuevas generaciones a seguir este camino.

Hoy la "capa" de incubadoras y aceleradoras en México está bien poblada, aunque nunca sobran. Y cualquier proyecto que facture unos cuantos millones por año y tenga un camino claro de crecimiento puede conseguir capital mexicano o extranjero sin mucho peregrinar.

Hay un vacío entre esos dos pasos, que es el desafío actual: una vez que se monta la startup y se valida el producto durante unos 6 meses de incubación, ¿quién pone 150,000-200,000 dólares para financiar el primer año "serio" de operación de la empresa, hasta que la facturación logre cubrir los gastos?

Tenemos un grupo de emprendimientos que pasan por más de una incubadora en sus inicios, en una suerte de respirador artificial mientras reúnen fuerzas para dar el salto a la realidad. No solo están absorbiendo recursos que se utilizarían mejor generando nuevas empresas, sino que —aunque es mejor que la muerte— tampoco están en el sustrato correcto para la etapa de vida de la empresa, retrasando su crecimiento por falta de opciones.

Un candidato más que saludable para tomar una posición fuerte en ese segmento es el mar de family offices que floreció en México a partir de la diáspora de empresarios medianos que salieron del país y establecieron una administración profesional para sus activos. Una vez dado ese paso, y más allá de alguna cuestión sentimental sobre la empresa familiar, las inversiones se evalúan según su mérito propio y proyectos atractivos pueden ser buen destino de capitales que en otra época irían directo a bienes raíces (y algunos aún lo hacen por defecto).

Ya tuvimos muchos "años de", ya vivimos el año del emprendimiento, el de las incubadoras, el de los eventos, el de las apps. Ya conocemos las estadísticas que indican que son las PyMEs y emprendimientos quienes emplean al grueso de la población activa. Ya descubrimos que ignorándolos no desaparecen.

Comencemos a mirar seriamente a la materia prima que alimenta y se desdobla en todo lo otro: el loco solitario que un día se pone de pie y dice: "voy a mover esa piedra". Es hora de que preguntemos al emprendedor qué necesita. Es tiempo de hacerle la vida fácil, porque pocas veces tanto futuro depende de tan módica locura.

Bio

Andrés Bianciotto fundó Next.LA, un servicio de hosting especializado en medios digitales y dirige Founder Institute en México, una incubadora de startups con presencia en más de 100 ciudades del mundo. Twitter: @andresb Email: andres@next.la