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El Desarrollo de Baja Codificación ya no es Opcional

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El desarrollo de aplicaciones con baja codificación (low-code development) no es nada nuevo. En muchos sentidos, es simplemente una rama de la tendencia 4GL de las décadas los 80 y 90. Pero el mundo de la tecnología ha cambiado y hoy en día, la baja codificación se ha vuelto más relevante que nunca.

De acuerdo con Forrester, el mercado mundial para el desarrollo con baja codificación eclipsará los 10 mil millones de dólares en 2019. Eso tiene sentido, ya que las fortalezas de dicha estrategia —iteraciones rápidas, colaboración simple, y fácil mantenimiento a largo plazo— se complementan perfectamente con las necesidades de las empresas que requieren llevar de manera eficiente aplicaciones móviles comerciales, de escritorio, de nube y arquitecturas cliente-servidor.

En pocas palabras, si tienes que competir en la creciente industria del software, es necesario el desarrollo con baja codificación. A continuación comparto cinco razones de por qué hacerlo:

Colaboración casi en tiempo real entre las áreas de Negocio y TI

Las aplicaciones son hechas por desarrolladores, no necesariamente para desarrolladores. No importa qué tan elegante sea la interfaz de usuario, o qué tan intuitiva sea la experiencia de usuario, una aplicación que no concuerda con los objetivos de negocio es, en cierto nivel, un fracaso.

Afortunadamente, aquí es donde el desarrollo con baja codificación brilla en particular. Debido a que la cantidad de codificación manual de bajo nivel se reduce drásticamente, el desarrollo avanza muy rápido. Lo que le lleva a un desarrollador días o semanas programar manualmente, puede en muchos casos realizarse en horas con herramientas de baja codificación. Como resultado, los stakeholders pueden ver su visión tomar forma rápidamente, dejando tiempo para ajustes rápidos. Los desarrolladores y los usuarios de negocios disfrutan de una colaboración en tiempo casi real y del intercambio de ideas, en lugar de la metodología tradicional iterativa de “prueba y error”.

Adicionalmente, en el desarrollo de baja codificación basada en modelos, la aplicación es derivada directamente de las reglas del negocio. El comportamiento de la aplicación no está impulsada solo por el código sino por la misma lógica del negocio. En tal escenario, los requerimientos del negocio y la aplicación están íntimamente ligados; la aplicación debe ajustarse a igualar las reglas de negocio más exigentes, ya que están inextricablemente "construidas al mismo tiempo".

Aumento del enfoque del desarrollador hacia la funcionalidad

Las empresas contratan trabajadores expertos con altos conocimientos esperando que sean eso —expertos en su área. Cuando se trabaja en una plataforma de desarrollo con baja codificación, los programadores pasan menos tiempo “escribiendo” genérico y más tiempo creando objetos que representan la funcionalidad de muchas líneas de código. Esto aumenta considerablemente la productividad potencial de cada desarrollador, se consiguen resultados más rápido y se mejora la utilización de sus habilidades únicas.

Despliegue transparente, independiente de plataforma

En un proyecto de baja codificación, los desarrolladores trabajan en la definición de modelos y se centran en la interfaz y experiencia de usuario, en lugar de preocuparse acerca de cómo se implementará la aplicación a través de diferentes arquitecturas. El despliegue de una aplicación con baja codificación es completamente transparente; no importa el paradigma o plataforma que se utilice —nube, servidor, web, móvil, cualquiera que sea— todos los datos se extraen de localidades específicas en el modelo, con la configuración necesaria y con muy poca codificación adicional.

Los desarrolladores pueden concentrarse en hacer una genial aplicación dentro del contexto de los requisitos de negocio y no tener que preocuparse por el entorno de implementación, ya que muchas de las tareas de bajo nivel que participan en el despliegue de una aplicación orientada a objetos son eliminadas.

Adecuada para el uso a largo plazo

La velocidad y facilidad con la que una aplicación de baja codificación puede ser modificada no termina en el despliegue. Puesto que tales aplicaciones siguen siendo muy fáciles de mantener —ya que los ajustes del modelo afectan a muchos elementos individuales— es especialmente adecuado para el uso a largo plazo. Añadir soporte para una nueva tecnología o plataforma es simple, y los requisitos de negocio cambiantes se pueden resolver eficientemente de manera extraordinaria.

Una sola base de código con menor margen de error

En el desarrollo tradicional de aplicaciones, es común ver una disminución gradual en la calidad y facilidad de uso. La primera iteración se ve muy bien, pero luego hay ajustes y cambios en las necesidades de los usuarios. Pasa otra iteración y sucede lo mismo. Conforme se acerca la fecha de entrega, la aplicación comienza a parecer un muégano, adiciones tardías que se aplican a las prisas, y con distintos criterios de calidad. Esto se ve agravado por el hecho de que muchos cambios de última hora afectan componentes centrales de la aplicación, creando una situación donde las funciones más importantes tienen la menor calidad.

En contraste, en el desarrollo con baja codificación, los desarrolladores trabajan en una simple línea base de código limpio. Las modificaciones se realizan una vez, y se extienden a lo largo del desarrollo de la aplicación, debido a que el proceso general es más sencillo. Los usuarios de negocio pueden proporcionar retroalimentación temprana durante el proceso, multiplicando el beneficio. La modificación de los requisitos y especificaciones se pueden abordar de forma cuidadosa y metódica, en lugar de manera previa o posterior al lanzamiento.

Conclusión

Mediante la eliminación de código de bajo nivel que se programa de manera manual, se aumenta el tiempo que los desarrolladores dedican a tareas de alto valor. El desarrollo con baja codificación permite a los equipos producir rápidamente aplicaciones que se alinean estrechamente con los objetivos de negocio. El despliegue —sin importar la plataforma— es simple y consistente, y las aplicaciones conservan un alto nivel de calidad pensando a futuro. No es la respuesta a todos los retos de programación —siempre habrá un lugar para Java, .NET y otros frameworks orientados— pero el desarrollo con baja codificación está encontrando cada vez más su lugar dentro de los equipos de desarrollo modernos.

 

Bio

Aad van Schetsen es CEO de la empresa Uniface. Cuenta con tres décadas de experiencia en la industria, con un liderazgo demostrado y profundo conocimiento en negocios empresariales, administración general, software y TI.