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El fracaso como proceso de aprendizaje

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En el ambiente del emprendimiento tecnológico, algunas cifras resultan sorprendentes. Como el hecho de que 3 de cada 4 startups terminarán fracasando[1]. Sin embargo, aún es grande el temor a hablar del tema, en particular en Latinoamérica, donde tenemos una gran aversión al fracaso de manera pública.

Hace un par de meses, tomé junto con mis socios, la difícil decisión de cerrar NuFlick, startup que desarrollé por dos años y que contó con inversión de MexicanVC (ahora 500 Mexico City) y Start-up Chile. Las razones fueron varias: lenta penetración del e-commerce en México, falta de cultura digital en la distribución del cine mexicano y altos costos en el procesamiento y almacenaje de materiales, entre otros. Independientemente del proceso que como equipo atravesamos al momento de tomar la decisión de cierre, al iniciar este proceso nos enfrentamos a total incertidumbre. No sabíamos si existían procesos establecidos o prácticas estándares para empresas de tecnología que debíamos seguir, para este paso en nuestra startup. Es increíble que habiendo un índice de fracaso tan alto, existan tan escasos recursos de conocimiento para acompañar al emprendedor en esta etapa.

Así pues, me di a la tarea de reunir algunas de las reflexiones y aprendizajes logrados en este proceso que aún continúa, esperando que puedan dar un poco de claridad a otros emprendedores que estén pasando por momentos similares.

• La decisión. Uno de los temas más complicados en un startup es saber determinar si, en un momento dado, lo mejor es detenerse o perseverar. 

Desafortunadamente no existe una fórmula para saber con certeza cuándo es momento de dar por concluido nuestro proyecto y cuando lo que se requiere es continuar empujando. Si la hubiera, quizá todos nos detendríamos más rápido. Al final, gran parte del objetivo de un startup, antes de convertirse en una empresa, es agilizar sus ciclos de prueba/error para entender más rápido cuál es el modelo de negocio, mercado, estrategia de marketing, etc. que le llevará al éxito.

Si empiezas a generar la incertidumbre, una estrategia que puede ayudarte a tener claridad, es establecer, junto a tu equipo, metas claras en fechas específicas. Esto además de dar visibilidad al crecimiento de la empresa, puede ayudarte a entender mejor qué parte del proceso, no está funcionando (el equipo de fundadores, las estrategias de marketing, el modelo de negocio, el tamaño del mercado, etc.), y de ser posible, modificarlo para incrementar las probabilidades de éxito.

• Plan de cierre. Si has tomado la decisión de detenerte, determina un plan de acción para el cierre. Cerrar una empresa no es un proceso que se ejecuta de la noche a la mañana, por el contrario, pueden pasar meses hasta que la empresa esté completamente cerrada y seas completamente libre para iniciar un nuevo proyecto.

Toma en cuenta que además de las implicaciones fiscales y legales, que de por sí consumen muchos recurso de tiempo y dinero, hacer un comunicado oficial, notificar con antelación a tus proveedores y buscar la manera de capitalizar lo logrado, es de mucho valor. Emprender es una carrera de largo aliento y muchos de los contactos creados en esta empresa, seguramente serán estratégicos para tu siguiente empresa.

• No olvides a tus proveedores y clientes. Sé empático con tus proveedores y clientes, una comunicación honesta puede crear lazos que perduren después de tu startup. Cuando un cliente deposita su confianza en tu producto o servicio, se genera un lazo de confianza que puede perdurar después del cierre de tu empresa. Si bien, no continuarás ofreciendo el servicio o producto por el que están pagando, debes ser capaz de entender su frustración al recibir el anuncio y poder ofrecerles algo a cambio que alivie el malestar. Desde hacerles una oferta durante el tiempo previo al cierre, notificarles con antelación, ser transparente con ellos u ofrecerles algún beneficio independiente con algún aliado estratégico. Piensa en cómo te sentirías en su lugar y qué te gustaría que hicieran por tí para disminuir esa fricción.

De igual manera, si tienes proveedores, es importante ser honesto con ellos, ya que en su momento depositaron confianza en tu recién desarrollado proyecto de emprendimiento. Para ellos también habrá un malestar que puede ser aliviado y capitalizado para convertirlos en contactos invaluables para futuros emprendimientos.

Lo valioso de fracasar reside en convertir la experiencia en un aprendizaje que nos acerque a un eminente éxito futuro. 

Aunque fracasar no debe ser estigmatizado, tampoco debería ser siempre aplaudido. Lo interesante de la cultura de Silicon Valley es que abraza el fracaso porque lo entiende como parte de un proceso de maduración para los fundadores, preparándolos para tomar mejores decisiones en sus siguientes emprendimientos.

Si en tu siguiente proyecto de emprendimiento, cometes los mismos errores, de nada habrá servido la inversión de energía y recursos depositados previamente. Es sólo cuando transformamos esos fracasos en futuros logros, que la experiencia en sí misma, tendrá valor.

“Que no quede ninguna duda: lo que buscamos es crear una cultura donde el fracaso no es un objetivo sino una oportunidad de aprendizaje. El error más grande que cometemos es el de creer que no tenemos que equivocarnos; claro está que no tenemos que generar una cultura del error, pero sí una cultura del aprendizaje.” Juan Lopez Salaberry ~ 500 Mexico City [2].

Referencias

[1] Wall Street Journal - http://bit.ly/sg_3of4

[2] http://bit.ly/sg_fracaso